Federico Paz
martes, 8 de octubre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
A mi gato.
La simpleza de la
vida
la veo corroída a
diario
por inagotables
ausencias y presencias
que rebotan de lado a
lado
en los cántaros de
mis pensamientos.
Son múltiples y
llenas de vida
las razones por las
que
no miro el ladrar de
los perros
ni huelo los rayos de
sol
como lo hace el.
A veces, simulo
ignorarlo
para no agrandar más
su inalmacenable
orgullo
que refuerza a diario
con sus miradas
ostentosas y gallardas,
sus rasguños sobre
terciopelos sin dueño.
Su caminar es digno e
imponente,
cabalgante en cuatro
patas flotantes
que lo llevan a
despegar hacia su ventana,
a sus tardes en una
ventana
que pueden llevarme a
desear con ansias
su vista poder tener
para contemplar el
poema que la vida es
cuando la miramos con
ojos de gato.
Su orejas
agudas y curiosas
se mueven acorde al
entorno
buscando el origen de
los tiempos
en un abrir y cerrar
de sol,
ese sol que baña su
espalda
al ritmo de las
posiciones que toma al dormir.
Pero la corroída vida
humana
llena de cuadros
grises a pastel,
a ratos se olvida de
lo hermoso
que es mirar una tarde
en un balcón
o lo ameno que es
gozar de la brisa
como lo hace el
guardián nocturno
de los ojos en
ranura.
Por eso nunca pierdo
una tarde
sin acariciar con
silenciosa admiración
el lomo
condescendiente de un conquistador sin orbe,
emperador de las
cosas simples y las verdades puras
como lo es y será
mi pequeño e
indescifrable gato.
Federico Paz
jueves, 5 de septiembre de 2013
Fuego
Jugamos con fuego
… lo hicimos.
Bien sabíamos que
quemaba
……. lo hicimos.
La curiosidad cosa de
gatos no es
sino más bien virtud
de hombres
que de la vida saben
o por lo menos
desean saber.
El fuego lo siento,
lo sientes
ya lo sentimos
¿Quién sabe si es mejor
juntos quemarnos?
Federico Paz
domingo, 1 de septiembre de 2013
Siria
Ya a los lejos
resuenan los ladridos
de sabuesos con alma
de metal frío
que buscan con
fanfarria imperial
el licor negro que a
sus garras embriaga.
Sus narices azul y
rojas cruzan mares
y océanos, olfateando
el temor
de inocentes rosas
parapetadas
en sueños inconclusos
de una tierra
donde no decidieron
nacer.
La angustia apaga el
sol naciente
sobre el desierto
bañado por la historia
de un pueblo amalditado
por el oro negro.
Mientras los
caudillos del perro mayor
clavan en sus mapas
de trece franjas
las yemas de sus
dedos mustios, que darán
una nueva página roja
al calendario gris
de la pobre
existencia humana.
Federico Paz
Sillón
De la mano de un
recuerdo
te espero aún sentado
en el sillón
donde nuestras
miradas
comenzaron a latir.
Federico Paz
Fugaz
La conocí cruzando la
calle y el amor nos duró tres cuadras.
Al llegar a la otra esquina, una foto en mi bolsillo recordó su existencia.
Al llegar a la otra esquina, una foto en mi bolsillo recordó su existencia.
Federico Paz
miércoles, 28 de agosto de 2013
Sílabas
Sílabas colindantes a
tu mejilla
rodean un cáliz de
incertidumbre
que a ratos promete
ser en vigilia
el paraíso de un
sueño errante.
Federico Paz
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